Sus orígenes como ciencia habría que buscarlos en los orígenes de la filosofía, en la antigua Grecia. Platón y Aristóteles, como otros filósofos griegos, afrontaron algunas de las cuestiones básicas de la psicología que aún hoy son objeto de estudio: ¿Nacen las personas con ciertas aptitudes y habilidades, y con una determinada personalidad, o se forman como consecuencia de la experiencia? ¿Cómo llega el individuo a conocer el mundo que le rodea? ¿Ciertos pensamientos son innatos o son todos adquiridos? Para Aristóteles la mente o psique es el acto primero de todas las cosas, es lo que hace posible que sintamos y percibamos.
Existen
además, tres tipos de psique: vegetativa (de las plantas), sensitiva
(de los animales) y racional (del hombre). La psicología humana se basa
en los cinco sentidos. Creía que los procesos de conocimiento se
producen a través de los sentidos. Sostenía que la mente en el momento
del nacimiento es como una tabla rasa, carece de ideas innatas y todo
depende del aprendizaje. Aprender depende directamente de la
memoria, que trabaja en base a la semejanza (relacionando cosas
parecidas), el contraste (observando diferencias) y la contigüidad
(recordamos cosas que están juntas en espacio y tiempo). Aristóteles
afirmaba que los procesos de motivación estaban guiados por dos polos:
agrado y desagrado. Nuestra mente nos guía hacia el agrado y rechaza o
nos separa del desagrado. El fin último de cualquier motivación es la
felicidad y ésta se consigue con la búsqueda del autoperfeccionamiento;
ser más perfectos y completos.

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